Anthony soltó un suspiro placentero. Había eyaculado dentro de su prometida por segunda vez.
—Oh, Anthony… —ella jadeó.
Él la ignoró, se levantó de la cama, se subió el pantalón y agarró una botella de whisky para echar un poco en un vaso. El líquido rompió el silencio en la habitación.
Élodie se acomodó en la cama, desconcertada por su ceño fruncido. Usó sábanas blancas para cubrir su cuerpo desnudo y no tener que levantarse.
—¿Qué tanto piensas? Me resultas muy impredecible, Anthony —se qu