Isadora se miró por última vez en el espejo y casi no reconoció a la mujer que le devolvía la mirada. Llevaba puesto un vestido de novia de estilo princesa con miles de cristales bordados a mano que parecían estrellas.
Para ella, era como llevar la armadura de una reina que había conquistado su propio reino.
Unos minutos después, a cada lado, Andrea y Solange le daban el soporte emocional que necesitaba. Cada una agarraba un brazo de Isadora para llevarla al altar. Solange tenía el rostro húm