Unas semanas después de los intensos eventos que casi acabaron con la vida de Isadora, ella había regresado a casa. Sin embargo, el descanso fue breve porque su ausencia prolongada había provocado un efecto dominó en la empresa, acumulando una montaña de documentos, contratos y estados financieros que requerían su firma y sobre todo, su revisión.
Andrea Moreau se encontraba con su hija en la oficina de la mansión, rodeada de carpetas, tratando de ayudarla.
—Lo lamento mucho, cariño —dijo, con