88. Está funcionando.
El sonido de pasos sigilosos rompió la quietud de la estancia. Nadie hablaba; todos parecían contener la respiración. Esa era la única melodía en ese santuario improvisado, donde la vida pendía de un hilo. Incluso el aire parecía haberse retirado, como si temiera perturbar el frágil límite entre la existencia y el abismo.
La figura de Raven emergió de la penumbra como si siempre hubiera estado allí. Su andar era casi incorpóreo, pero su sola presencia alteró la frecuencia del ambiente, como un