77. Alexander se encargará de todo.
La sala aún palpitaba con la tensión residual, como un cuerpo después de una convulsión. El eco de las últimas palabras de Evelyn se desvaneció lentamente, dejando tras de sí un aire denso, cargado de miedo punzante, sorpresa incrédula y una desconfianza que se extendía como una sombra helada. Pero también se percibía un agotamiento físico y emocional, un peso que oprimía los hombros de todos. Los ojos, como imanes invisibles, seguían clavados en Rowan, quien permanecía aferrado a la pierna de