36. ¿Usted va a ser mi papá?
Damian levantó la vista de los papeles que fingía leer y la observó con una expresión indescifrable. Sin embargo, su atención pronto se deslizó hacia el niño que permanecía a su lado, aferrado a la mano de Isolde.
—Espero que hayáis dormido bien —comentó con aparente calma, aunque sus ojos seguían fijos en el pequeño. Había algo en él, algo que le provocaba una sensación extraña, la misma que sintió la primera vez que lo vio en el bosque… antes siquiera de saber que era el hijo de la loba blanc