37. Lo empujaste demasiado.
Evelyn caminaba furiosa hacia la cocina. Su paso era firme, pero en cuanto cruzó la puerta y se aseguró de que nadie más estaba cerca, apretó los dientes con rabia y dejó escapar un suspiro tembloroso. En realidad, lo que quería era gritar con todas sus fuerzas.
Había imaginado muchas cosas aquella mañana. Se había deleitado con la idea de ver a Isolde derrotada, avergonzada, temblando después de lo ocurrido la noche anterior. Esperaba que Damián la mirara con desprecio, que la despojara del po