Capítulo extra. Gail Parte ll.
El olor a sangre era fresco.
Aceleré mi carrera y aullé para avisar que los refuerzos habían llegado.
Con un poco de suerte, ellos huirían causando el mínimo de daño.
Cleo se adelantó y la vi caer en picada más adelante, luego escuché el inconfundible grito de dolor.
No era para menos. En los últimos años ella había crecido tanto como para levantar con sus garras a un lobo si quisiera.
Más gritos asustados llenaron el bosque cuando por fin llegué a la zona residencial.
Caos, Reneg