Los tres años perdidos de Gail.
-¿De verdad pensabas marcharte sin despedirte?
Suspiré y me di la media vuelta.
Iris no parecía molesta o triste, solo curiosa.
-¿Nuestro Alfa me delató?
-Más bien mi cachorro Zayn. - Dijo ella señalando hacia los arbustos. De ahí se asomaba una pequeña naricita. -Habla, Gail. ¿A dónde vas?
Gruñí divertido.
-Sabes que no me gustan las despedidas. - Ella solo arqueó una ceja. - Bien. Iré a buscar a Abi.
Hubo un silencio incómodo.
Hacía una semana que regresamos a nuestro territ