La lluvia golpeaba suavemente el cristal de la ventana, creando un ritmo melancólico que parecía sincronizarse con los latidos de mi corazón. Sentada en el borde de la cama, con los pies descalzos rozando el frío suelo, observaba el mundo exterior como si fuera un cuadro distante, ajeno a mi realidad.
Mi mirada estaba fija en el horizonte gris, pero mi mente viajaba a lugares más oscuros. Pensaba en la muerte, no como un final abrupto, sino como una presencia constante, una sombra que siempre h