No podía dejar de mirarla mientras dormía. Parecía un ángel, tan celestial, tan hermosa… una rosa frágil y delicada. Pasé mis manos suavemente sobre su bello rostro y le brindé un beso en la frente. Me levanté de la cama con decisión. No podía seguir en este estado; quería que todo esto llegara a su fin. Así que resolví hablar con la Reina.
Salí de la habitación ,caminando tranquilo hasta el vestíbulo donde solía recibir la reina a sus visitas ,le hable a uno de los guardias que estaban ahí par