Narra Maxwell Donovan
El frío se había esfumado por completo, no existía mientras la tenía a mi lado y sin embargo no pude dormir en toda la noche.
Me quedé despierto, contemplándola, ese vaiven de su pecho al respirar, acaricié con sumo cuidado sus cabellos enmarañados, esos que me había dicho tanto la torturaban de su imagen, pero a mí me parecían más que perfectos.
No pude evitar esbozar una sonrisa, porque al fin la vida me daba indicios de que las cosas comenzarían a funcionar entre nosotr