Capítulo 76. ¡Es tu turno!
Nicol observó cómo el helicóptero descendía a través de las copas de los árboles y cómo sus aspas liberaban ráfagas de aire, los rotores latían a un ritmo constante, y el viento que agitaban rodeaba a Nicol como un capullo de aire inestable y urgente.
El motor se detuvo, las aspas disminuyeron su velocidad y la vista de Nicol se aclaró. Pudo distinguir las siluetas familiares de los hombres Ferrari que desembarcaban de la nave, los fue observando uno a uno bajar, mientras esperaba ver a su espo