Capítulo 54. ¡Detente allí!
Los días para Nicol eran difíciles, solo quería estar sola, se sentía triste, pensando si alguna vez podría recuperar la alegría y la inocencia de su pasado, se sonrió con pesar, porque definitivamente la inocencia una vez perdida no podía recuperarse, y sobre todo, no después de todo lo vivido, para bien o para mal eso la había hecho madurar y ver la vida desde otra perspectiva.
En ese momento miraba por el balcón de su habitación, trataba de mantenerse fuera del foco de los hombres de Enzo o