Capítulo 16. Resolviendo un problema
Nicol se quedó viéndolo y sonrío.
—¿En serio? —dijo la chica con una sonrisa y Enzo se quedó viéndola con sospecha —¡Porque yo a ti no! —contestó ella, empujándolo.
Enzo la tomó por la cintura y la jaló hacia él, haciéndola que chocara contra su pecho, por un momento las dos miradas se encontraron, las de ellas chispeaban del enojo, la de Enzo oscurecida, con una mezcla de deseo y sorpresa, porque nunca nadie se había atrevido a retarlo de esa manera.
—¡No me retes! —exclamó rechinando los dien