Capítulo 13. ¡A mi mujer!
—¡¿Qué diablo estás haciendo Gia?! Te estás pasando de la raya —dijo Giorgi por completo indignado— ¡Suéltala!
—¡No la voy a soltar! Ella se atrevió a instalarse en la habitación contigua a la de Enzo, solo lo quiere seducir y no se lo voy a permitir porque Enzo ¡Es mío!
—¿Acaso no te has puesto a pensar que si ella estaba en esa habitación es porque el mismo Enzo la mando a instalar allí? —inquirió el hombre con una sonrisa de burla, mientras se acercaba a la jovencita y la colocaba detrás de