6. La destrucción es roja.
— Hemos perdido otro contrato clave — dijo Byron sin levantar la vista del informe sobre la mesa. — Estamos en números rojos y el plazo se agota. Los inversores están nerviosos. Si no estabilizamos la dirección y la imagen de la empresa, perdemos el apoyo de la junta.
Renata tamborileó los dedos sobre la madera pulida, sentada frente a él con su porte habitual de reina destronada.
— Eso no es todo, Byron, quieren una señal de que tu duelo se ha terminado. — Replicó, su tono seco, carente de em