29. Ella dice que usted nunca sonríe.
Byron sabía esperar. Era una lección que Renata le enseñó desde pequeño, el éxito no es de quien más corre, sino de quien elige el momento exacto para golpear.
Se quedó un momento frente al cristal del despacho de Elena. Estabaabsorta en su mundo, con los auriculares puestos y la mirada fija en unos gráficos que subían y bajaban en la pantalla. Parecía de hielo, una profesional impecable que nada tenía que ver con la mujer que, horas antes, había entrado en pánico en el despacho de su madre.
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