52. Soy Emily Carter.
Renata Wallace ocupaba su sitio en la mesa de los acusados con la mirada perdida en un punto fijo de la pared. A su espalda, Byron se mantenía rígido como una estatua. Tenía las manos entrelazadas sobre el regazo con tanta fuerza que los nudillos se le habían puesto blancos. Había pasado la noche en vela, dando vueltas a cada conversación, cada caricia, cada promesa susurrada. Intentaba convencerse de que todo era una pesadilla que se desharía al amanecer. Pero las pruebas que Julián había filt