19. ¿Y cuál es tu alternativa?
Los pasos de Byron se perdieron por el pasillo, dejando tras de sí un silencio denso, cargado de la electricidad residual que Elena Davis había dejado en la sala.
Renata Wallace no se movió. Permaneció sentada en su trono de caoba, observando cómo Sabrina se deshacía por dentro. Conocía a su futura nuera lo suficiente para saber que aquel silencio no duraría más de diez segundos.
—¿Estás diciendo — estalló Sabrina al fin — que la única forma de evitar el cierre es confiar el futuro de los Wall