18. Permítanme mostrarles la realidad.
Renata Wallace ocupaba la cabecera de la mesa. Era la reina madre defendiendo un castillo que empezaba a desmoronarse.
Elena avanzó hasta su asiento con la seguridad de quien sabe que es dueña del tablero de juego..
Renata la evaluó sin disimulo, deslizando la mirada de arriba abajo con esa misma arrogancia con la que años atrás había diseccionado cada "defecto" de Emily Carter. Pero hoy, frente a ella, no había rastro de la chica insegura.
— Señora Wallace — saludó Elena, extendiendo la mano