Cuando las miradas se encontraron, esa luz que ya envolvía no solo el estado, sino también esa delicada burbuja que ambos ya habían comenzado a sentir, los hizo sonreír. La joven miró la actividad aún presente en la zona del comedor, dándose cuenta de que sería imposible tomar el desayuno allí, pero al encontrarse con los castaños ojos de su esposo, este solo le besó los nudillos de una de sus manos, que tomó, aunque luego dio un paso hacia ella, acunándole el rostro con la otra para abrirse es