—Minnie…
Ni siquiera pudo continuar cuando escuchó de nuevo el llanto. La comprendía. Recaer en la idea de que el hombre que te gusta, del que te has enamorado, a quien le has aceptado un matrimonio, una vida, podía ser un depredador… y peor aún, uno que pensó que su víctima era su hermana. Por muy adoptiva que fuera, Melissa no dejaba de ser una mujer con la que creció en calidad de hermana. Debía sentirse como algo aberrante y asqueroso, porque para ella, así lo era.
—Estoy buscando pruebas —