—Hola —saludó ella con un hilo de voz.
—Hola, Kimmy. ¿Aún está en pie la invitación para ir a tu apartamento?
—Sí, sí lo está —ella ni dudó en responder—. ¿Vas a venir?
—Estaré allá en quince minutos —Gaspar suspiró, pero con su mano libre apretó el volante—. Al parecer, Melissa ya ha despertado, pero está arreglando con un poco de intimidad eso que le tocó hablar con Ares —explicó—. Y yo no encontré nada. Este club es enorme, muy lujoso, muy popular, pero su sistema de seguridad es una complet