Se movió de la puerta y buscó el baño sin decir nada más. Angelina solo pudo rozar sus perlas antes de salir con paso apurado, agitada y cabreada por las palabras de Melissa. Pero, en especial, por la negativa más que clara a lo que le habían pedido. A lo que todos, ella incluida, querían conseguir con aquel matrimonio que, después de todo, sí iba a suceder.
Avanzó por los pasillos, notando la figura de Gaspar como un vigilante tras ella, hasta llegar a su habitación. Se encerró de inmediato