Conforme avanzaban hacia el interior de aquel hermoso e increíble lugar, su padre solo le apretó la mano, por lo que ella volteó a verlo. En su inocencia y dulzura, al notarlo sonriente, al verle la genuina impresión y felicidad, la joven se convencía de que debía continuar, que tenía que hacerlo por ese hombre que le había dado una vida digna, pero también llena de lujos. Una vida a la que muy pocas personas tenían acceso, pero que ella sí tuvo. Había conseguido grandes recompensas en la mism