—Es que Federico es diferente, con los hombres es distinto —indicó Angelina, rozando sus perlas—. Los hijos de mis hijas sí puedo declararlos como mis nietos, pero los hijos de mis hijos… siempre tendré mi duda —señaló, como si aquello fuera el comentario más sabio.
Melissa solo suspiró, viendo a Zane, quien negó, pero no dijo nada, solo revisó su celular.
—Según Google, esta villa donde ahora Melissa vivirá tenía apenas mil quinientos habitantes —comentó Mariam, riéndose de inmediato—. Hermani