Con la mandíbula tensa y con el viento como lo único que la mantenía en pie en la puerta principal de su casa, la joven miró cómo los empleados cargaban sus maletas, preparadas por su madre, porque, ante la intensidad del momento, ella no pudo con sus emociones. Entre ellas estaba esa caja especial donde su vestido de novia, ya planchado, iba resguardado. Las tres camionetas estaban listas para toda la familia. Mientras los Halloway sentían que iban a unas vacaciones con todo incluido, la jove