El sol todavía estaba en su punto más alto cuando los tres salieron de la mansión Beltrán.
Adriano caminaba primero, con la seguridad habitual de quien no necesita mirar dos veces su entorno para saber que lo controla. Isabella lo seguía a unos pasos, aún procesando todo lo que habían visto en las cámaras. Luca cerraba la marcha, atento, calculando cada movimiento alrededor de ellos.
Al llegar al vehículo, Luca se adelantó con naturalidad. Abrió la puerta trasera y, antes de que Isabella subi