Bianca
El sonido de la maleta arrastrándose por el suelo frío de la habitación me irritaba. Todo me irritaba. El olor del perfume de Nathalia, el tic-tac del reloj, incluso la forma en que papá suspiraba abajo. Pero lo que realmente me irritaba… era Lara.
Esa chica siempre fue un estorbo. Siempre haciéndose la víctima. La huérfana. La rechazada. Pero ahora? Ahora era la esposa de uno de los hombres más ricos de Medio Oriente. ¿Y nosotras? Nos quedamos atrás. Sin dinero. Sin lujo. Sin nada.
Tiré