Adir Rashid
Volví a la base dominado por la impaciencia. Nayla sabía que tenía un compromiso conmigo. No había ninguna excusa para no haber regresado al barrio. El pensamiento me consumía: ¿dónde estaba durmiendo? ¿Con quién? ¿Se había atrevido a engañarme? La sola posibilidad despertaba una furia silenciosa.
Y lo peor de todo era saber que su hermano no tenía ningún control sobre su propia casa. Un hombre incapaz de cuidar a su familia. Había cometido un error al aceptar aquel acuerdo. Un e