Alessandro salió del hotel todavía confundido. Su chofer seguía inmóvil frente al vehículo, expectante. Apenas lo vio, se bajó con rapidez y le abrió la puerta. Alessandro subió al auto, cerró los ojos unos segundos y trató de recordar algo… pero nada venía a su mente. Absolutamente nada. La habitación, Anabella, la bebida… todo era un vacío en su memoria.
El viaje hacia la villa fue silencioso, apenas roto por el rugido del motor. Cuando llegó, se sorprendió al ver a Natalia sentada en uno de