Mientras Elena se vestía a toda prisa, escuchó a los hermanos hablar en susurros tácticos.
—Si nos atacan en el trayecto, yo me encargo de la cobertura trasera —dijo Adalmo—. Tú concéntrate en sacarla a ella.
—Nadie la toca, Adalmo —respondió Varkas con una finalidad que no admitía réplica—. Nadie.
…El Silencio antes del Viaje…
Adalmo se retiró a la cocina mientras Varkas terminaba de vestirse y ayudaba a Elena a abrocharse las botas. El ambiente no era de pánico, sino de una calma tensa