La mañana siguiente a la gala no hubo rastro de la resaca del poder. Elena se levantó temprano, pero esta vez no para entrenar con Adalmo, sino para reunirse con Sofía y las otras mujeres en el antiguo centro comunitario del sector este. Varkas le había dado acceso a una parte de los fondos de la hermandad, y ella tenía un plan claro: reconstruir la escuela que había sido dañada en los enfrentamientos anteriores.
Varkas la observaba desde el umbral de la cocina mientras ella organizaba carpeta