Cuando la tienda quedó en silencio, solo iluminada por las luces de la calle que se filtraban por los cristales rotos, Varkas se dejó caer contra el mostrador de madera. Se veía agotado, la máscara de invulnerabilidad finalmente agrietada por la traición de la familia que una vez consideró suya. Elena se acercó a él. Ya no sentía el miedo paralizante del primer capítulo. El rastreador en su nuca seguía ahí, recordándole que le pertenecía, pero ahora sabía que esa pertenencia era bidireccional. —Has perdido tu venganza —dijo ella suavemente. Varkas la rodeó con sus brazos, hundiendo su rostro en el cuello de ella, justo donde estaba la marca del chip. —No —susurró él, y por primera vez, Elena sintió que el gigante se rendía ante ella—. He perdido una sombra del pasado. Pero te he ganado a ti. Y eso, Elena, es el único legado que me importa ahora. Él la levantó con una facilidad pasmosa y la sentó sobre el mostrador, entre reliquias de oro y plata. En ese momento, en medio de
Leer más