El poder del Sello era un océano negro y gélido ahogándome. Cada susurro de las sombras era una tentación, una promesa de dominio absoluto si solo me rendía. Podía sentir la voluntad de los Verdugos Silenciosos, nudos de oscuridad enfocada, y más allá, el frío familiar de Lysander y Cassian, y el fuego oscuro y turbulento que era Kaelan. Y Alistair... Alistair era un pozo de veneno y ambición, un faro para la sed del anillo.
Pero en el centro del huracán, el punto dorado en mi pecho se aferraba