El éxtasis del juramento se congeló en mis venas, reemplazado por un frío más penetrante que el toque de cualquier vampiro. El grito silencioso de mi madre, amplificado por mi nueva conexión con las corrientes de poder de la noche, era un cuchillo retorciéndose en mi alma recién forjada.
Kaelan lo sintió al instante. Nuestro vínculo, ahora una cuerda vibrante que unía nuestras esencias, transmitió mi pánico directamente a él. Su mano se cerró alrededor de la mía.
"¿Qué ocurre?" Su voz era un su