La noche profunda del distrito norte no conoce el silencio mecánico, sino una vibración sorda que asciende desde las raíces de hormigón del búnker. Las tres falanges de exploración del búnker exterior número cuatro avanzan por el llano basáltico, dejando un rastro de ionización que los sensores perimetrales de la frontera este registran como picos de estática en las pantallas de la sala de control. Las señales no mienten: la periferia se mueve bajo una directiva de asalto térmico. En los pasill