El búnker ya no es una fortaleza estanca; es un organismo que empieza a aprender a respirar a través de sus propias heridas. En el nivel de logística, los técnicos del Norte y los ingenieros del Sur trabajan codo a codo sobre las entrañas expuestas de un generador de ciclo cerrado. No hay desconfianza. El frío, que antaño se colaba por las rendijas como un espía, ahora es un enemigo compartido que ha obligado a los antiguos rivales a intercambiar planos, herramientas y palabras. Joseline observ