Morgan
—Huiría si tuviera un lugar mejor a donde ir —respondí con frialdad, aunque no me creía ni a mí misma.
El se echó a reír, una risa grave y profunda que me hizo odiarlo un poco más. Y desearlo aún más.
—Me alegra que no hayas huido. Anoche fue... interesante.
—No me recuerdes anoche —gruñí, pasando de largo para buscar mi ropa tirada por el suelo.
—¿Por qué no? —insistió con esa maldita sonrisa suya mientras se recostaba en la cama, sus ojos grises siguiéndome como un depredador