MORGAN
—No sabes cuánto te lo agradezco, de verdad. —los ojos de Bianca se iluminaron con gratitud genuina y algo más. Quizá interés. O simplemente la necesidad de demostrar que no todos en su familia eran como Stefan.
Miré las manos de Nikolai mientras hablábamos. No tenía los nudillos marcados por golpes recientes, ni cicatrices visibles en su piel. Eso me hizo preguntarme cuánto de su vida compartía realmente con Stefan y Valentino. ¿Era solo su apellido lo que lo mantenía en ese mundo oscur