Amira no entendía tanta amabilidad por parte de Assim. Nuevamente sabía que algo no andaba bien.
Al entrar a una lujosa tienda. Amira quedó deslumbrada ante tanta belleza. Nunca había visto tantas cosas hermosas como en ese lugar. Assim la observó con detenimiento y le ordenó:
—Toma lo que quieras. Necesito que luzcas radiante para el lugar al que iremos, y date prisa, no tenemos mucho tiempo, ¿entendido?
Luego, de dirigió a una empleada:
—Asegúrese de que mi esposa vista algo elegante. Regres