Narra Mery
No sé cómo llegué a esta situación.
—Siento cómo alguien toca mi cuerpo... —me levanto, mirando alrededor—. Gracias a Dios, estaba con mi nana.
—Mi niña... —se acerca acariciando mis manos—. Duraste siete días en estado vegetal —baja la mirada—. Pensé que estabas muerta. —En ese momento, le caen lágrimas—. Mira cómo te dejaron, mi niña...
—Nana, no llores, que me duele verte así —tomo su rostro, sonriendo. Me levanto de la cama y empiezo a bailar—. ¡Mira, Nana, estoy bien! Solo unos