Las puertas tienen oídos.
Estamos tomando el desayuno y mientras lo hacemos me pierdo en todas las cosas que vael me había dicho querer hacerme unas horas atrás. Sin darme cuenta, mi mirada se posó en él y una mirada coqueta de él no se hizo esperar. No sé qué rayos le estaba pasando, pero por alguna razón sentía que nada estaba bien y no me malinterpreten no es que quiero que me siga maltratando, más bien este nuevo vael se ve tan falso o como si tuviera intenciones más allá no lo sé, solamente es una corazonada mía es