Mundo ficciónIniciar sesiónSeraphine se acercó a la silla junto a la ventana y se sentó. El sol se estaba poniendo, tiñendo las torres de piedra de un dorado suave. Era hermoso, pero su mente estaba llena de sombras: lo que ocurriría en la reunión de mañana.
Ellos la verían. La escucharían. Y sabrían que no sería un mero adorno al lado de Alaric.
De pronto, la puerta volvió a abrirse. No era una doncella esta vez, sino Evelyne, s







