SABRINA
—¡Entonces pregunta lo que quieras! Responderé todas las dudas que tengas y sabrás todo de mí, si eso necesitas para aceptarme de nuevo.
—Lo haces parecer demasiado fácil… —dije con sorna, pasando una mano por mi pelo.
—¡¿Entonces, qué quieres?! —preguntó con frustración—. ¡Dime! ¿Qué tengo que hacer para que regreses conmigo?
Lo vi de soslayo, pensando en qué le diría. Podría ponérselo fácil y que se quedara aquí, hasta que nos termináramos de entender y yo supiera las cosas que necesi