PIERO
—¿Estás listo? —preguntó Lucio, quien sería mi padrino junto con Leo.
—Creo que sí —me miré al espejo, en todos los ángulos posibles. Deseaba que Sabrina me viera de un modo en que nunca pudiera borrar de su memoria el momento sublime en el que tomara su mano en el altar.
—Te ves bien.
—Eso espero.
Lucio sonrió.
—Jamás te había preocupado tanto tu aspecto.
—Digamos que es un día importante —repliqué suspirando—, el más importante de toda mi vida.
—Bueno, al menos te ves mejor que en tus o