NO TODO ES PERFECTO.
Punto de vista Mérida
Maldita la hora en que mi hijo se separó de Samantha. No soportaba la idea de que estuviera con una mujer como Valeria, y mucho menos que fueran a traer al mundo a un bastardo que manchara el nombre de nuestra familia.
Al salir de la oficina de Marcelo, sentí las miradas de todos los empleados sobre mí, pero ninguno se atrevió a decir una palabra. Todos me respetaban, no era para menos: yo era la fundadora de esta empresa. Si quisiera, podría despedirlos a todos en un abr