Punto de vista Marcelo
—Buenos días, señor —Rose se acercó a mí con una carpeta en la mano, el aroma suave de su perfume llenó el aire y me generó una sensación de incomodidad. En un parpadeo, sus curvas quedaron tan cerca de mi rostro que, por más que intentara evitarlo, no pude dejar de notarlas.
—Buenos días, Rose— moví mi silla hacia atrás y aclaré mi garganta—. ¿Qué tenemos para hoy?
—Este informe, de nuevo —dijo mientras se acomodaba en la esquina del escritorio, rozando su pierna con des