Indeseables personas.
Punto de vista Marcelo
El gran día por fin había llegado. Y aunque el compromiso con Valeria no era más que una farsa, me sentía inquieto, casi emocionado, como si de verdad me fuera a unir a la mujer de mi vida. Me había mandado un mensaje confirmando que estaba en la peluquería. Como si lo necesitara... Valeria era belleza pura, sin adornos.
Los nervios me traicionaban, especialmente por una razón: mis padres. Bueno… siendo sincero, mi madre.
El timbre de la mansión sonó. Ya no había vuelta a